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Nuestra misión (o lo que sea esto)

Nacimos para canalizar lo que ya hacíamos (espontáneamente, aleatoriamente, desordenadamente, impulsivamente, ah sí, apasionadamente). Y como ya teníamos las respuestas, comenzamos a formularnos las preguntas. Qué panorama, eh, todo al revés.

Somos hijos (¿víctimas?) de una época un poco en precario en el que nuestra generación nos debatíamos entre el chauvinismo atroz por nuestra ciudad y el autoodio permanente. La solución, claro, era la normalidad de la tangente: sentir que València era un buen lugar para hacer aquello que nos pedía el cuerpo, al tiempo que tomar en cuenta sus limitaciones.
¿Cómo creer en la ciudad que quieres? Sin preguntárnoslo, las respuestas fueron dirigidas a generar intercambios, diálogos, a activar espacios (Pèrgola, Piscina de La Marina, Convent Carmen, Berenar, Palau Electrònic, Sona Deleste…) y pequeños territorios imprevistos. A pretender hacer aquello que imaginábamos tener. Desde un paso bien deslumbrante en La Rambleta, a la luz de San Marcelino, donde un buen puñado de gente se encontró para despuntar sus intenciones, hasta proyectos compartidos como Deleste, València Vibrant, La Nova Guia de València, Qui és Qui, Vinilo València… y qué sé yo.
Con esa intención oculta de distorsionar nuestro oficio tal y como nos lo habían explicado, nos pusimos a caminar, a juntar calles, a hacer de unas cuantas manzanas de edificios mentales nuestro propio distrito. De la mano de profesionales a las que admiramos, fundamos Districte. Pretendimos dedicarnos a la comunicación y al territorio, pero pronto nos dimos cuenta de que en realidad se trataba de dedicarse a aquello que merecía la pena hacer por otros y por nosotros mismos.
Con el ancla en La Marina de València y los sábados en la Pèrgola. Unas coordenadas precisas para mirar al resto de la ciudad, al resto de cualquier parte, esparciendo ideas nuevas en espacios antiguos. Con una mirada muy local (hiperlocal, porque cualquier gran destino tiende a la pequeña escala) Districte ha ido dando pasos, dedicándose a la conceptualización, a la estrategia comunicativa, a la captación de patrocinadores, a la programación cultural, al desarrollo comunicativo en digital y (muy) en papel, a diseñar aquello que aspirábamos a ver, y a la producción para poder hacerlo posible.
Ah, sí, nuestro código postal está en cambio permanente.