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#DistricteTancat – Patricia Moreno

Durante los días que estemos en casa, ante la pandemia, contaremos con unos cuantos testimonios de gente que, por este orden, queremos, admiramos y/o nos interesa escuchar. Les mandamos tres preguntas para saber cómo les va.

Hoy, Patricia Moreno, periodista, redactora publicitaria, estratega de comunicación y, “como me gusta decir, activista ‘amateur’. Actualmente podéis leer en Vogue.es”.

¿Cuáles son tus planes (culturales) para este cierre?

Navegar por The Filmin Times, hacer caso a todas las recomendaciones de Las Entendidas, seguir viendo ‘Friends’ por primera vez (acabo de llegar a la octava temporada), leer un sinfín de artículos pendientes, así como informes de tendencias de WGSN y, en algún momento, meter mano a alguno de los tantos libros que me traje. Terminar ‘Facha’ de Jason Stanley y ‘Ahora contamos nosotras’ de Cristina Fallarás; empezar ‘A Little Feminist History of Art’ de Charlotte Mullins, además de dos publicaciones que compré en la última edición de Tenderete: ‘Brujas, parteras y enfermeras. Una historia de sanadoras’ de Barbara Ehrenreich y Deirdre English y ‘No nacemos machos’, un conjunto de ensayos sobre las masculinidades de Ediciones La Social. Y, claro, seguir emocionándome con el proyecto Microrrelatos de Paula Collado, que se mantiene vivo en cuarentena.

¿Tienes balcón, terraza o al menos una ventana? ¿Qué uso les vas a dar?

Tengo una terraza cubierta que da al mar. Estoy en la Pobla de Farnals, “a un piti de València”, como rezaba el lema que promovió esta localidad como destino próximo de vacaciones en los años 60. Pero, ojo, a mi favor diré que no me subí al coche ese día en el que había tremendo atasco en las salidas de la ciudad. El 12 de marzo tenía un viaje internacional que, claro, tuve que cancelar, así que me vine con Paula al apartamento de sus padres como premio de consolación. La cuarentena, el estado de alarma, nos pilló aquí. Así que, la verdad, me produce cierta culpabilidad decirlo, pero estoy bastante a gusto. En esta terraza trabajo todo el día. Tengo un sofá a mis espaldas, pero de lunes a viernes no me da para siestas. Duerme todo el día Cohen, un Spaniel bretón, el ‘hijo’ de Paula, que nos acompaña estos días. Por suerte, mantengo a todos mis clientes. Al menos, por ahora, nada ha peligrado. Al ser autónoma, el teletrabajo se me da bastante bien, tengo práctica y, la verdad, me gusta. Sin embargo, no estoy en una burbuja: estoy constamentemente pendiente de cómo afecta este parón productivo a mis colegas de sector. Eso me preocupa. Mucho. Ah, en este espacio también recibo mis clases del curso de Arte y Género de Julio P. Manzanares con Formación al cuadrado y los encuentros –ahora virtuales– de pensamiento y creación con la artista Marusela Granell.

¿Qué será lo primero que harás cuando podamos volver a salir?

Abrazar a mi madre, a mi padre, a mis hermanas, a África.

Foto: Andrea Savall